En lo más profundo del Pirineo aragonés, rodeada de montañas abruptas y silencio, se esconde una de las leyendas más bellas y misteriosas de Aragón: la Basa de la Mora. No es solo un ibón de alta montaña, es un lugar donde la naturaleza y la mitología se funden desde hace siglos.
Esta historia, transmitida de generación en generación, forma parte del imaginario popular del Alto Aragón y sigue viva en la memoria de quienes conocen sus montes.
Qué es la Basa de la Mora y dónde se encuentra
La Basa de la Mora es el nombre popular del ibón de Plan, situado en el valle de Chistau (Gistaín), en la provincia de Huesca. Se trata de un lago de origen glaciar, rodeado por picos pirenaicos, bosques y praderas alpinas.
El nombre oficial convive con el legendario, porque para los habitantes de la zona este lugar nunca ha sido solo un ibón: siempre ha estado ligado a una historia sobrenatural.
El origen de la leyenda de la Basa de la Mora
Cuenta la tradición que, hace siglos, una princesa mora huyó de las guerras entre moros y cristianos. En su huida, se adentró en estas montañas y llegó hasta la basa, donde su destino quedó ligado para siempre a las aguas del ibón.
Desde entonces, su alma quedó atrapada en este lugar, convertida en un ser mágico que protege el lago y aparece solo en un momento muy concreto del año.
La aparición de la Mora en la noche de San Juan
Según la leyenda, la Mora vuelve a aparecer al amanecer del día de San Juan, justo después de la noche más corta del año. Dicen que emerge del agua danzando sobre la superficie del ibón, rodeada de joyas brillantes, collares y serpientes de colores que simbolizan la riqueza y el hechizo del lugar.
El lago, en ese instante, parece transformarse: el agua refleja una luz especial, como si guardara un encantamiento antiguo.
Quién puede ver a la Mora de la Basa
La tradición es clara y se repite en todas las versiones:
solo pueden verla las personas de corazón puro y espíritu honrado.
También se dice que, para poder contemplarla, hay que lavarse la cara con el agua del ibón al amanecer, en silencio y con respeto. Quien lo hace sin malas intenciones puede ser recompensado con fortuna o protección; quien lo hace por codicia, no verá nada… o perderá el favor del lugar.
Un símbolo del imaginario mágico del Pirineo aragonés
La Basa de la Mora no es una historia aislada. Forma parte de un conjunto de leyendas pirenaicas en las que aparecen moras encantadas, guardianas de fuentes, cuevas, ibones y tesoros ocultos.
Estas figuras representan la frontera entre dos mundos: el pasado y el presente, lo humano y lo sobrenatural, la historia y el mito. En Aragón, la Mora de la Basa es una de las más conocidas y queridas.
La Basa de la Mora hoy: naturaleza y respeto
Hoy en día, el ibón de Plan es un destino muy apreciado por senderistas y amantes de la montaña. La ruta hasta la Basa de la Mora permite disfrutar de un entorno espectacular, especialmente en verano y principios de otoño.
Eso sí, quienes conocen la leyenda insisten en algo:
este no es un lugar cualquiera. Se debe visitar con respeto, silencio y cuidado, entendiendo que para muchos sigue siendo un espacio cargado de simbolismo.
La leyenda de la Basa de la Mora sigue contándose en casas, escuelas y encuentros culturales del Pirineo. No importa si crees o no en la magia: estas historias forman parte del patrimonio inmaterial de Aragón y ayudan a entender la relación profunda entre su gente y la montaña.
Porque en Aragón, las montañas no solo se miran… también se escuchan.
