En el Pirineo aragonés hay montañas que no solo se escalan. Se escuchan.
- ¿Quién era Culibillas en la leyenda de Formigal?
- ¿Por qué Formigal se llama así?
- El dios Balaitus y el rapto de Culibillas
- El sacrificio de Culibillas y el Forau de Peña Foratata
- ¿Dónde se sitúa la leyenda de Formigal y Culibillas?
- El simbolismo de la leyenda
- Formigal más allá de la estación de esquí
- Por qué esta leyenda sigue viva en el Pirineo aragonés
Si alguna vez has mirado hacia Peña Foratata desde Formigal y te has preguntado por qué esa montaña tiene un gran agujero en el centro, la respuesta no está en la geología. Está en una leyenda.
La historia de Culibillas no es un simple cuento romántico. Es un relato mitológico que explica el origen de Formigal y uno de los paisajes más reconocibles del Valle de Tena. Y cambia por completo la forma en la que miras estas montañas.
¿Quién era Culibillas en la leyenda de Formigal?
Culibillas era hija de los humildes dioses Anayet y Arafita. Era la más bella y bondadosa de la montaña. No gobernaba con poder ni con miedo: cuidaba de los animales y protegía la naturaleza.
Pero tenía una devoción especial por unas pequeñas criaturas de color blanco nítido: las hormigas.
Tan importantes eran para ella que terminarían dando nombre a todo un lugar.
¿Por qué Formigal se llama así?
La leyenda cuenta que esas hormigas blancas a las que Culibillas protegía eran conocidas como “formigas”. De ahí nacería el nombre de Formigal.
No es una historia casual. En el imaginario pirenaico, los nombres de los lugares muchas veces nacen de relatos simbólicos que explican el paisaje y su carácter.
Formigal no sería solo un valle. Sería el recuerdo de aquellas “formigas” y del amor de Culibillas por ellas.
El dios Balaitus y el rapto de Culibillas
Todo era calma en la montaña hasta que el temido dios Balaitus se enamoró de Culibillas.
Ella lo rechazó.
Furioso, Balaitus la raptó. En ese momento, Culibillas gritó desesperada:
—¡A mí las formigas!
Miles de hormigas acudieron en su ayuda y cubrieron su cuerpo. Balaitus, asustado, huyó.
La montaña parecía haberla salvado.
El sacrificio de Culibillas y el Forau de Peña Foratata
Agradecida a sus pequeñas aliadas, Culibillas decidió que nunca volverían a separarse de ella. Para protegerlas, se clavó un puñal en el pecho para guardarlas junto a su corazón.
La leyenda dice que el hueco que dejó en su pecho es el Forau de Peña Foratata, el gran agujero visible en la montaña.
Desde entonces, no se volvieron a ver las formigas blancas en Formigal.
Y si alguna vez subes hasta la cima, dicen que aún pueden sentirse los latidos de la diosa.
¿Dónde se sitúa la leyenda de Formigal y Culibillas?
La historia pertenece al entorno del Valle de Tena, en el Pirineo aragonés, muy cerca de:
- Formigal
- Peña Foratata
- El macizo del Balaitus
- El entorno del Anayet
Es una leyenda profundamente ligada al paisaje. No puede separarse de él. Cuando contemplas el Forau de Peña Foratata, entiendes por qué necesitaba una explicación mítica.
El simbolismo de la leyenda
Como ocurre en muchas leyendas del Pirineo aragonés, esta historia mezcla naturaleza y divinidad.
Las hormigas representan:
- Comunidad
- Lealtad
- Protección
Culibillas simboliza:
- La bondad
- El sacrificio
- La conexión con la naturaleza
Y Balaitus representa la fuerza descontrolada de la montaña.
No es una historia romántica. Es una explicación simbólica del territorio.
Formigal más allá de la estación de esquí
Hoy, Formigal es conocido por su estación de esquí y por el turismo de invierno. Pero mucho antes de las pistas y los remontes, este lugar ya tenía identidad.
Conocer la leyenda de Culibillas hace que el paisaje cambie. La montaña deja de ser solo roca. El valle deja de ser solo nieve.
Se convierte en memoria.
Por qué esta leyenda sigue viva en el Pirineo aragonés
Las leyendas pirenaicas no nacieron para entretener. Nacieron para explicar lo inexplicable.
¿Por qué una montaña tiene un agujero?
¿Por qué un lugar se llama Formigal?
¿Por qué ciertos picos parecen tener vida propia?
La historia de Culibillas forma parte del imaginario del Pirineo aragonés y conecta a quienes viven allí con su entorno.
Y eso es lo que mantiene viva una leyenda.
