En el corazón del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido se alzan tres cumbres imponentes que dominan el paisaje del Pirineo aragonés. Hoy las conocemos como Monte Perdido, el Cilindro y el Soum de Ramond, pero durante siglos fueron llamadas de otra manera: Treserols.
Y no es solo un nombre. Es una leyenda.
Porque antes de ser una referencia geográfica, Treserols fue una historia transmitida de generación en generación para explicar por qué tres gigantes de roca se elevan tan perfectamente alineados sobre el valle.
Qué significa Treserols
El término Treserols procede del aragonés y significa literalmente “tres reyes”. Este nombre tradicional hacía referencia a las tres grandes cumbres que forman el macizo del Monte Perdido.
Desde tiempos antiguos, los habitantes del Sobrarbe observaron esas tres montañas y les dieron un sentido simbólico. No eran solo picos: eran figuras casi humanas, solemnes, poderosas, como monarcas petrificados vigilando el valle.
La leyenda de los tres reyes
Un viaje que terminó en tragedia
Cuenta la tradición que hace muchos siglos tres reyes viajaban juntos atravesando el Pirineo. Cada uno gobernaba un territorio distinto, pero compartían amistad y un mismo destino.
Durante su travesía, una tormenta feroz sorprendió a la comitiva. El frío, el viento y la nieve hicieron imposible continuar. Desorientados en plena montaña, los tres reyes pidieron auxilio al cielo.
Pero la ayuda no llegó.
La tormenta fue tan intensa que los tres murieron en el mismo lugar donde hoy se alzan las cumbres.
Convertidos en piedra para siempre
Según la leyenda, la montaña decidió conservarlos para siempre. Sus cuerpos quedaron convertidos en roca, transformados en tres grandes picos que desde entonces vigilan el valle.
Así nacieron los Treserols.
El más alto sería Monte Perdido. A su lado, el Cilindro y el Soum de Ramond completarían la imagen de los tres monarcas eternos.
Monte Perdido y su dimensión simbólica
Monte Perdido no es una montaña cualquiera. Con sus más de 3.300 metros de altitud, es uno de los macizos calcáreos más altos de Europa y una de las grandes referencias del Pirineo.
Pero la leyenda añade una capa más profunda: convierte el paisaje en memoria.
El hecho de que las tres cumbres estén alineadas y próximas entre sí favoreció la interpretación mítica. Para las comunidades antiguas, las montañas no eran accidentes geológicos, sino entidades con carácter y significado.
La tradición oral en el Sobrarbe
La leyenda de Treserols forma parte del patrimonio oral del Sobrarbe, una comarca especialmente rica en mitología pirenaica.
Aquí también nacieron relatos como:
- La Basa de la Mora
- Las moras encantadas
- Seres vinculados a ibones y montañas
En todos ellos, la naturaleza no es un simple escenario: es protagonista.
Por qué esta leyenda sigue viva
Hoy sabemos que Monte Perdido se formó por procesos geológicos hace millones de años. Pero eso no ha borrado la fuerza del relato.
La leyenda de Treserols sigue viva porque:
- Humaniza el paisaje
- Conecta a las personas con su entorno
- Refuerza la identidad cultural del Pirineo aragonés
Cuando alguien pronuncia “Treserols”, no está usando solo un nombre antiguo. Está evocando una historia.
Treserols hoy: montaña, historia y emoción
Miles de senderistas recorren cada año el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Suben al refugio de Góriz, cruzan el valle y contemplan las tres cumbres sin conocer siempre la leyenda.
Pero quien la conoce, mira distinto.
Porque entonces esas montañas dejan de ser solo piedra y nieve. Se convierten en reyes silenciosos, guardianes del Sobrarbe.
Una historia que explica el paisaje
La leyenda de Treserols no pretende ser histórica. Pretende dar sentido. Explicar con emoción lo que la ciencia explica con datos.
Y en Aragón, ambas cosas pueden convivir.
En Disfruta Aragón seguimos recuperando leyendas y relatos que ayudan a entender el territorio desde dentro. Porque viajar también es conocer las historias que sostienen el paisaje.
